
Con la lectura de un decreto en el Santuario de Guadalupe, la Diócesis de San Miguel abrió el pasado 12 de octubre el Año Mariano, un tiempo de gracia convocado por Monseñor Fabio Reynaldo Colindres Abarca para conducir a los fieles a un encuentro más profundo con Jesucristo por medio de la Virgen María, con el Santo Rosario como centro.
El documento fue leído en la Parroquia Santuario Nuestra Señora de Guadalupe por el presbítero Francisco Ismael Pérez Escobar, secretario canciller diocesano. El Año Mariano comenzó en la fiesta de Nuestra Señora del Pilar y concluirá el 12 de diciembre de 2027, fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe.

Según el decreto, el Año Mariano busca favorecer la conversión personal y comunitaria, la renovación de la vida sacramental, la comunión eclesial, la caridad y el compromiso misionero.
El documento orienta de manera especial este tiempo a promover, renovar y fortalecer el Santo Rosario, al que presenta como escuela de contemplación del rostro de Cristo y oración privilegiada por las necesidades de la Iglesia y del mundo.
El obispo exhorta vivamente a todos los fieles a rezar cada día el Rosario, ya sea en familia, en comunidad o de forma personal, meditando los misterios de la salvación.
Pide, de modo especial, que las familias recuperen la tradición de rezarlo juntas. A las parroquias y comunidades les solicita establecer su rezo comunitario, sobre todo antes de la Santa Misa. A los movimientos, asociaciones y grupos apostólicos, incorporarlo a sus actividades, siempre que sea posible. Y a los colegios e instituciones educativas católicas, favorecer entre niños y jóvenes su conocimiento y práctica.
El Rosario será ofrecido por la paz de El Salvador y del mundo, por la unidad y santificación de las familias, por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras, por los enfermos y quienes sufren, y por los pobres y marginados.
Eucaristía y reconciliación
El decreto subraya que el carácter mariano debe conducir siempre a Jesucristo. Por ello, el obispo invita a los fieles a participar con frecuencia y dignidad en la Sagrada Eucaristía y a acercarse, con renovado espíritu de conversión, al Sacramento de la Reconciliación.
A los sacerdotes les pide ofrecer amplias oportunidades para la confesión, particularmente durante las peregrinaciones y las principales celebraciones jubilares.
Cuatro templos de peregrinación
Durante el Año Mariano se organizarán peregrinaciones parroquiales a cuatro templos designados, en los cuales podrá ganarse la indulgencia plenaria:
- Parroquia San Carlos Borromeo, en La Unión.
- Parroquia San Felipe, en Jocoro, Morazán.
- Parroquia Santuario Nuestra Señora de Guadalupe, en San Miguel.
- Catedral Basílica, en San Miguel.
Para ganar la indulgencia plenaria, el decreto establece tres condiciones:
- Estar en estado de gracia, habiéndose confesado previamente.
- Visitar uno de los templos designados, con esa finalidad.
- Orar por el Sumo Pontífice y sus intenciones, con un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

El texto concluye con el deseo de que este sea un tiempo de gracia e intensa devoción a la Bienaventurada Virgen María, y de que, mediante el rezo del Rosario, los corazones se muevan al encuentro personal con Nuestro Señor Jesucristo, dando testimonio de fe, esperanza y caridad.
El decreto fue dado en el Palacio Episcopal el 12 de octubre de 2026 y lleva la firma de Monseñor Colindres Abarca y del presbítero Pérez Escobar, secretario canciller.



Del 12 de octubre de 2026 al 12 de diciembre de 2027: la Diócesis de San Miguel vive el Año Mariano.